Capítulo 1: Suenos destrozados y un corazón roto
¿Alguna
vez han sentido el dolor del corazón?
Yo
pienso que es el peor
porque
es ese que aparece en pocos momentos de tu vida.
Cuando
alguien cercano a ti muere
o
cuando te enamoras.
Yoochun abría los ojos
debatiéndose si era buena dormir un poco más o levantarse de una vez por todas
para ir a la oficina.
Junsu a su lado durmiendo,
aferrado a él, con el cuerpo expuesto.
Habían peleado el día
anterior, Yoochun había llegado tarde una vez más y Junsu le había reclamado,
luego pasó lo de siempre. Una disculpa del menor y la noche culminó con un sexo
rápido.
Sonó la alarma, debía salir
ya, así que, trató de salir de la cama sin despertarlo. No resultaba divertido
fingir amor todo el tiempo. Sin embargo resultaba imposible sacar a Junsu de
encima, él estaba aferrado a su cuerpo.
– Aún es temprano…No te vayas.
Es cierto, pero necesito salir de aquí
– Estaba pensando que
podríamos ir al zoológico ¿te acuerdas? Fue nuestra primera cita.
Lo abrazó bajo las sábanas,
jugándose su última carta porque pensaba que era imposible que lo olvidara.
¿Sabes cuántas veces hemos ido a ese lugar?
¿Qué prefieres comprar esta vez? ¿Una
manzana dulce o un algodón de azúcar?
Estúpido lugar, estúpida idea.
– No puedo, tengo una reunión.
– ¿Otra reunión? Últimamente
tienes mucho trabajo.
Murmuró sobre su pecho,
tratando de ocultar su rostro porque sentía que lloraría nuevamente y no quería hacerlo porque no quería enojarlo. No
podía arruinar ese día. Ese que era tan especial.
– No empieces, sabes que es
necesario que asista –tomó su mano delicadamente y la sacó de su cuerpo- voy a
bañarme, se me hace tarde
El mayor estaba por salir de
la cama, cuando Junsu lo tomó del brazo y trató de articular nervioso
– te…te amo.
– Junsu…
¿Desde cuándo es tan difícil decirte yo
también?
Y solo te puedo dar una sonrisa a medias
fingiendo una respuesta.
Porque ya cuesta mentir y prefiero callar.
Fue así como Junsu empezó a
derramar las primeras lágrimas del día porque él no lo había recordado. Era su
quinto aniversario de casados. Junsu había tenido la esperanza de que Yoochun
le diga al amanecer que nada era cierto, que sí se había acordado, que todo
había sido parte de una broma que los esposos se hacen cuando cumplen cinco
años de casados, que por eso había llegado tarde otra vez, que por eso había
hecho el amor tan rápido, sin siquiera mirarse a los ojos.
Pero no
La broma no habría podido
extenderse por tantos meses. Yoochun había cambiado.
Demasiado.
Después de ese día todo se
tornó peor. Yoochun decía que era por el trabajo, pero Junsu sabía que no era
cierto, porque había sentido otro perfume en su camisa y había llorado
nuevamente preguntándose qué había hecho mal.
Pero Junsu no le había
reclamado nada, porque tenía miedo que le diga que sí, que ya se había cansado
de él, así que se cegó y trató de olvidar el perfume, porque quizás solo había
sido un desliz que tienen todos alguna vez. Total, él seguía siendo su esposo.
Una tarde extrañamente Yoochun
llegó a almorzar.
O eso pensó Junsu.
-¡Yoochun!
No pudo evitar correr hacia
él, estaba emocionado; sin embargo, se detuvo unos centímetros antes de llegar,
ahora asustaba incluso darle un abrazo como antes
– No…no sabía que..que
vendrías a almorzar –sonriendo tímidamente-
–En realidad, vine porque
tengo que hacer las maletas, me voy de viaje –se desajustó la corbata-
Y Junsu no pudo más con la
felicidad, porque tal vez solo habían sido ideas suyas, ahora Yoochun planeaba
un viaje, quizás recordó que olvidó su aniversario y esa era su forma de pedir
perdón, era grandioso.
– ¿Maletas? ¿A dónde iremos? Chunnie, mi amor,
estoy tan feliz, gracias
No pudo evitar colgarse en él
para abrazarlo porque esa había sido una gran idea-
Estas son las cosas que me cansan de ti
¿Hay que explicarte todo dos veces?
– ¿Qué tienes? ¿Acaso te
volviste loco? – Alejó sus brazos de su
cuerpo como últimamente lo había hecho- Solo viajaré yo – no entendía cómo es
que Junsu había pensado que quería viajar con él – es por trabajo, volveré en
una semana.
No era que no lo había
entendido, era que su cerebro veía imposible este hecho, Yoochun no podía
alejarlo tanto de él ¿acaso ya no lo amaba?
Junsu no era tonto. Era la
última semana del año ¿Acaso Yoochun planeaba engañarlo con que también
trabajaría un 31 de diciembre? Junsu sintió que la voz simplemente no le salía,
era difícil imaginarse recibir el nuevo año sin la persona con que lo había
recibido los últimos nueve años.
Yoochun –dijo con voz
quebrada-
– Sé que no pasaremos el año
nuevo como siempre, pero puedes pasarla con tus padres o en casa de Jaejoong,
ahí estarán todos los chicos –dijo tomándolo de la mano porque sintió un dejo
de culpa en el pecho, ver llorar a Junsu no era divertido y sabía que era por
su culpa- lo siento – y lo soltó, solo para irse a empacar.
Junsu tomó una bocanada de
aire, porque jamás había pasado que él llorara y que Yoochun no corriera a sus
pies para consolarlo.
Pero ya no era así y eso dolía
mucho.
Incluso ahora es duro verte llorar.
Eso es algo que jamás podré soportar
Y sintió cómo Yoochun hacía
las maletas tras él, poniendo ropa nueva de verano.
– ¿A dónde viajarás? –dijo
Junsu apoyándose en el marco de la puerta-
– No tengo idea, solo me han
dicho que es un lugar caluroso. –mintió-
– ¿Po..podrías dejar ese
via…viaje y que..quedarte conmigo?
Abrazó su espalda, enterrando
su rostro en ella para que sienta sus lágrimas, para que venga a él como
siempre lo había hecho.
–Junsu, no otra vez… ya hemos
hablado de esto –suspirando un momento, mirándolo con culpabilidad-
–Pe..pero quiero que..que te
quedes, amor, por..por favor- lo abrazó más- haremos lo que tú quieras, yo..yo
haré lo que quieras, pero…pero no me dejes. No será lo mismo sin ti.
A Yoochun se le rompió el
corazón, porque Junsu era una persona muy especial para él, había sido su
compañero por años, pero ahora ya no era el mismo, se había convertido en un
empresario exitoso, había madurado, necesitaba explorar nuevas cosas, cosas que
Junsu no podía ofrecerle porque Junsu seguía siendo el mismo niño de siempre,
que dependía tanto de él. Eso ya no le gustaba, la inocencia de su esposo había
terminado por cansarlo, él necesitaba a otra persona, a alguien que lo impulse
hacer cosas nuevas, que sepa ser buen amante, no como Junsu que lo hacía
siempre de la misma forma, Yoochun estaba cansado de los mismos años nuevos con
un Junsu lleno de serpentina y collares amarillos, Yoochun quería pasar el año
nuevo en una playa del caribe con la mujer más sexy de la empresa.
– No dejaré este viaje.
– Y Junsu pensó que eso fue lo
peor que Park Yoochun le había hecho.
Porque el imaginarse estar sin
él ese 31 de diciembre era peor que haber pasado la navidad con un Yoochun
dormido en el sillón después de una estúpida pelea.
Pero Junsu estaba equivocado,
eso no sería lo peor.
Lo peor fue cuando Junsu
planeó hacerle una visita sorpresa a la oficina, una semana después del
estúpido viaje.
Había preparado un pastel de
fresas, el favorito de Yoochun.
Y quería dárselo porque esta
vez sí había salido delicioso, no como los tres que había quemado en casa
tratando de hacer la receta que Jaejoong le había dado para ayudarlo.
Porque ahora todos sus amigos
se habían enterado de lo que hacía Yoochun con esa mujer.
Porque Yoochun era demasiado
descarado.
Y Junsu demasiado ciego
O enamorado…
Pero no importaba, Junsu se
había propuesto reconquistar a su esposo, por eso llegó a la oficia después de
almuerzo y no entendió cuando todos se sorprendieron al verlo, no entendió
cuando la secretaria quiso evitar que entrara.
– Déjame pasar, este pastel me
ha costado hacerlo y se va a echar a perder si no lo prueba pronto, te daré una
rebana más tarde ¿de acuerdo?, pero ahora déjame entrar –sonrió-
Y la pequeña mujer estaba en
la puerta, mirándolo culpable, porque no entendía cómo era que su jefe engañaba
a Junsu, si él desbordaba dulzura con solo verlo. Y se apartó ante la mirada
atónita de los demás trabajadores porque no era justo tanto engaño.
– Gracias – suspiró, estaba
nervioso, Yoochun últimamente odiaba que lo vaya a ver a la oficina, pero esta
vez sentía que sería diferente y fue así como abrió la puerta.
Junsu era un hombre muy guapo,
precioso por naturaleza, además esa mañana había pasado horas eligiendo su
ropa, quería verse bien para Yoochun, porque recordaba cuando su esposo le
decía que le encantaba presumir ante sus amigos lo guapo que es su esposo. Por
eso, se esmeró en lucir bien.
Pero ante sus ojos, su
estúpida camisa a cuadros celeste y su pantalón blanco ajustado no podían
compararse ante el vestido negro y ceñido que lucía esa mujer que ahora besaba
a su esposo sin reparo en el sofá que tenía en su oficina.
Es así como una lágrima cayó
Y el pastel de fresas recién
horneado también.
Yoochun se dio cuenta y alejó
a la mujer lentamente.
– ¿Qué haces aquí?
¿Ahora ya entiendes por qué no quería que
vinieras?
Fue tu culpa
– Yoo..yoochun…
Junsu no podía siquiera
hablar, estaba llorando con una mano en el corazón porque dolía mucho. El amor
de su vida ya no era más de él ¿Cómo afrontar aquello?
– Hablemos en casa –le dijo un
par de cosas a la mujer en el oído y tomó del brazo a Junsu-
– ¡SUÉLTAME! – gritó llorando
y alejándose lo más que pudo de Yoochun – no…no quiero que me toques.
– Bien, solo hablemos en casa
–dijo metiendo sus manos en los bolsillos-
– ¡NO! ¡ERES UN MENTIROSO! NO
QUIERO VOLVER A VERTE.
– ¡Deja de gritar! – Lo tomó
bruscamente del brazo para jalonearlo- ¿no entiendes que tu voz me desespera?
esta es MÍ OFICINA, no me hagas quedar mal ¿entendiste?
Otra estaca cayó en el corazón
de Junsu, porque Yoochun jamás lo había tratado así, jamás lo había jaloneado
de tal forma, ni es sus peores peleas.
– Ve a casa, ahí hablaremos
Yoochun prácticamente lo tiró
hacia la puerta para que se vaya, realmente no lo quería ahí. Era una
vergüenza. No podía creer la escenita que Junsu se había montado.
Pero esta vez Junsu fue más
fuerte y logró zafarse porque ya era demasiada la humillación
– No…no.. quiero volver… a
verte.
– Bien, mandaré a alguien por
mis cosas. Te puedes llevar el chofer de la compañía, yo de verdad…
Y Junsu le tiró una cachetada
con todas sus fuerzas
Porque había roto todas sus
promesas
Y también su corazón.
Esa noche Junsu fue a llorar a
casa de Jaejoong.
Esa noche el matrimonio de
Junsu y de Yoochun se destruyó.
~~~~~~~~~~~~
Junsu definitivamente no sabía
cómo vivir sin Yoochun.
Lloraba por las noches, el
apetito se le había quitado y casi dormía todo el tiempo.
Todo estaba mal.
Hasta que se reencontró con
Siwon.
Siwon, era más bien un viejo
amor que había tenido Junsu en la escuela, el cual, había dejado de ver gracias
a los celos de Yoochun. Esa, sin duda, fue una de las peores decisiones que
pudo tomar porque Siwon seguía siendo una persona maravillosa.
Siwon había descubierto a
Junsu comprando pastillas para dormir.
Desde ahí, no lo había dejado
solo.
– ¿Sigues teniendo sueño? –le
acarició el cabello, Junsu se vio avergonzado cuando descubrió que sin querer
se había acostado en el hombro del más alto- lo siento, mi cabeza debe ser muy
pesada –dijo sonriendo- tu cabeza no es pesada, es ligera, en realidad para mí
no es una molestia verte dormir –sonrió avergonzado- lo que me preocupa es que
lo hagas todo el tiempo ¿sigues tomando esas pastillas?
– No, de verdad que no, solo
que estoy algo enfermo ¿sabes? me duele la cabeza y el estómago, creo que por todos
los problemas que estoy pasando la comida no me está cayendo muy bien. Tiendo a
tener náuseas.
El rostro de Siwon se tornó
preocupado. Definitivamente el Junsu que veía ahora no era el mismo de antes.
El Junsu de antes era
perfecto. Un ángel hermoso y feliz que emanaba brillo a quien lo viera. Ahora,
era más bien un ángel con alas rotas y sin ganas de vivir.
Sin embargo él seguía ahí.
No porque le gustaran sus alas
rotas de ángel derrotado.
Era el amor.
Ese que nunca murió.
– Deberíamos ir al hospital,
Junsu, tengo un par de amigos doctores que pueden hacerte unos análisis.
– No quiero, de verdad no
tengo ganas de nada.
– Junsu, hazlo por ti y por
mí. Me preocupas, no quiero que te pase nada –acarició su cabello-
– Está bien –sonrió y se
acostó en su hombro- iré.
~~~~~~~~~~~~
Ahí estaba Junsu
Temblando, con el rostro
pálido, con un nudo en la garganta
y con ambas manos en su
vientre.
– ¿Y? –dijo Siwon acercándose
-.
Entonces Junsu se arrojó a sus
brazos llorando porque era su sueño, el de ambos. Siempre pensaron en tener un
bebé, uno hermoso que tenga sus ojos y la sonrisa de Yoochun.
– Voy a tener un bebé –lo
abrazó más- ¿Está mal estar feliz?
– Claro que no está mal – lo tomó
de la cintura- será un hermoso bebé, uno tan hermoso como tú. – Limpiándole las
lágrimas sonrió y lo volvió abrazar –
~~~~~~~~~~~~
Después de haber pensado
mucho, Junsu había llegado a la conclusión de que no le quitaría el derecho a
su bebé de conocer a su padre.
Porque Yoochun no había sido
un buen esposo, pero seguramente sería el mejor padre mundo.
Junsu estaba dispuesto a
olvidar todo, quería perdonarlo y empezar de nuevo. Esta vez los tres, como una
familia.
Entonces ese día intentó
verlo, pero no en la oficina porque ya detestaba ese lugar. Él iría al
departamento donde sabía que se estaba quedando con un pequeño zapatito que
serviría de pista para que Yoochun infiera que sería papá
Sin embargo, la pesadilla se
repitió.
Porque al tocar la puerta,
Yoochun no abrió en seguida, sino que lo hizo solo hasta que Junsu estuvo a
punto de irse.
– Junsu ¿tú…qué haces aquí?
–lo miró asustado-
Yoochun lo atendió con el
torso desnudo, el cabello desarreglado y con la puerta demasiado junta.
– Yoochun…yo, pensé que
podíamos hablar –bajó la mirada-
¿Qué traes en tus manos?
¿Un regalo envuelto en papel de estrellas?
una tontería.
– No puedo en este momento.
Habló seco, incómodo. Yoochun no tenía ganas de verlo.
Había pasado una semana maravillosa de sexo desenfrenado con aquella mujer que
lo colmaba de placer y cumplía cada una de sus fantasías. Ahora no tenía tiempo
para Junsu.
Y justo cuando Junsu trató de intentarlo nuevamente, dos brazos
abrazaron el pecho de su esposo.
Y sintió que su corazón se
partía nuevamente.
Tomó aire y bajando la mirada
trató hablar.
– Ya entiendo en qué estás
ocupado –sonrió triste- pero es importante lo que vengo a decirte.
– Si es por la casa y el auto.
Sabes que son tuyos. Junsu, no tienes que preocuparte por eso.
Debía irse de ahí porque ni
siquiera cuando lo vio besar a otra mujer le había hecho tanto daño.
Junsu no pudo evitar llorar
desconsoladamente, fue entonces cuando Yoochun volteó y envió a la mujer a que
lo esperara dentro del departamento.
Es difícil para mí
No llores
– Perdón por todo esto.
– No…No voy a decirte nada…mie… mientras ella está ahí.
Junsu lo miró desconsolado, ahogándose en su propio
llanto porque era demasiado.
– No puedo echarla, no tiene dónde quedarse si la saco a
esta hora
– ¿Pero sí me puedes echarme a mí?
Yoochun no tenía cómo responder a eso.
Y fue ahí donde Junsu tomó fuerzas
de donde ya no había para responder, para cerrar un libro, para renunciar a un
sueño conjunto porque si Yoochun no quería saber de su bebé, no se lo diría
nunca.
– Vine a decirte que te voy a olvidar, que puedes
quedarte con todo si lo deseas. Necesitas saber que si hoy te amo como a nadie,
mañana ya lo haré porque seguiré adelante y seré feliz.
Entonces
lo vi irse
Y sentí el dolor de corazón

No hay comentarios:
Publicar un comentario