CAP 2: NO CREAS TODO LO QUE VES.
Para ser honesto, no había
imaginado volver a saber algo de él
desde que se largó a Japón.
Sin embargo estaba ahí, sonriente, al lado de un chico
sexy como Yunho. Casi pude sentir mi sangre subir al cerebro al ver que su vida
parecía seguir siendo la misma de siempre. Jaejoong estaba tranquilo, apuesto,
radiante sin el menor esfuerzo. Claro que habían cambios evidentes como el de
su cabello que ahora lucía con un tono natural, nada que ver con el rubio de
hace un par de años, también había dejado de lado esos jeans rotos combinados
con camisetas ajustadas por una camisa de color entero y pantalones oscuros. Se
podría decir que incluso parecía alguien con clase.
Eso me pareció falso. Yo lo
conocía bien.
Porque tras ese rostro
perfecto y esa sonrisa brillante, se escondía un ser despreciable.
Jaejoong había sido el maldito
culpable de todo.
Y por eso le haría pagar.
Cuando vi el rostro de Yunho
mostrando la foto de ambos había tenido que fingir que todo estaba bien, le
había dicho que conocía a Jaejoong, pero que nunca habíamos llegado a cruzar
más de dos palabras y que si había gritado su nombre era solo porque no lo
había visto en mucho tiempo.
Después de arreglar eso, Yunho
me volvió a sonreír.
Pensé que era un idiota porque
estaba enamorado del peor de todos.
– ¿Conoces a Jaejoong? genial
– Si, bueno, conozco a mucha
gente ¿sabes?
Yunho asintió guardando la
fotografía y se puso de pie frente a mí.
– Quizás lo veas en un par de
días por aquí. Nos conocimos en Japón, pero decidimos volver a Corea para
terminar nuestros estudios aquí.
– ¿Jaejoong quiere estudiar
nuevamente aquí?
No pude evitar sorprenderme ¿Se atrevería a regresar a después
de todo este tiempo?
– Sí, fue duro convencerlo,
pero vamos a estudiar juntos.
– ¿Por qué tuviste que
convencerlo? ¿Acaso no quería regresar?
Me puse de pie, el timbre
había sonado y ya debíamos iniciar otra clase. Yo debía sacarle más información
al tipo de vestimenta rara.
– Por alguna razón para
Jaejoong fue difícil regresar a este lugar.
Ahora Sentía ganas de reír.
Yunho no sabía nada, era un idiota.
– Si fue difícil, entonces ¿Por
qué regresó?
– Tiene asuntos que resolver.
Llegamos al patio principal y
estaba abarrotado de gente. Yunho estaba desorientado, así que pude provechar
para tomar su brazo y acercarme más a él.
– Puedo enseñarte cómo es todo
por aquí. Yunho, te encantará este lugar, a ti y a Jaejoong.
Vi su sonrisa nerviosa, no
había duda que podía intimidarlo. Yunho era de esos tipos que me gustaban. Primero
porque era el novio del idiota de Kim Jaejoong y segundo porque no sería un
problema cuando el hombre era quizás el más sexy ingresante a la universidad.
Desde ese encuentro supe que
Jung Yunho tendría que ser mío.
~~~
– ¿Presa fácil? No dices que
está muy enamorado, no entiendo.
Key había dejado sus libros
sobre la carpeta para mirarme curioso, yo atiné a rodar mis ojos. Me molestaba
explicarle todo dos veces. Sabía que Key era un idiota, pero era fiel, así que
eso bastaba para tenerlo cerca. Las personas confiables no abundaban y más si
se trataba de mí. Yo sabía que todos se acercaban con un propósito.
No puedo confiar en las
personas que solo quieren acostarse conmigo.
Key era algo joven; sin
embargo, me conocía más que muchas personas que están a mi alrededor.
– Tienes que saber que cuando
alguien está enamorado entra a las filas de los tontos ¿entiendes? Si Yunho es
un tonto, es presa fácil para mí, como todos.
Sonreí mirando hacia la ventana. Era Eunhyuk,
habíamos tenido una noche estupenda el fin de semana; sin embargo, la voz de
Key me interrumpió.
– Mi punto es que él no está
enamorado o interesado en ti. Eso lo hace diferente a los demás.
Key sabía cómo sacarme de
quicio, así que preferí sonreír confiado y le respondí con una sola frase antes
de salir del aula. Eunhyuk ya estaba sobre el auto, nos fugaríamos nuevamente
de clases.
– Eso lo veremos.
~~~
¿Ahora sí aceptas salir conmigo?
Jaejoong amaba cada uno de los mensajes que recibía de Yunho.
Él era tan genial que incluso sentía que no lo merecía,
sin embargo, ahí estaba, dispuesto a todo. Yunho definitivamente había
demostrado ser la mejor persona cuando dejó Japón por ir tras él para ayudarlo
a cuidar a su abuelo enfermo. Jaejoong estuvo a punto de responderle cuando le
llegó otro mensaje.
Con salir me refiero a comer, no lo
malentiendas.
Ya sé que mueres por mí, pero no quiero
crearte ilusiones
yo ya estoy enamorado de alguien más.
Jaejoong había optado por responder de forma corta.
Muy gracioso.
He cocinado, te esperamos aquí.
Había escrito algo corto porque
el que no quería crearle ilusiones era él.
Jaejoong sabía que Yunho lo
quería y de verdad se odiaba por no poder corresponderle.
Y sí, él había intentado
alejarse para no hacerle daño pero era imposible decirle no a alguien como
Yunho. Fue por eso, que Jaejoong había tenido que lidiar con aquello por mucho
tiempo.
Él no estaba preparado para
volver amar.
– ¡Por fin en casa!
Yunho había ingresado con una
sonrisa, también evitó pisar algunas cajas que aún reposaban en el pasadizo
hasta llegar al comedor en donde el abuelo de Jaejoong apenas abría la boca
para ser alimentado por su nieto.
Yunho sintió que se enamoró
más cuando lo vio así.
– Llegaste, perdón por no
esperarte para comer, pero él tenía hambre. De todas formas, tu comida está
lista. Si esperas un segundo puedo servirla.
– No es problema, sigue
atendiendo al ahjussi.
Yunho se acercó y le acarició
un poco la cabeza saludando al anciano sin obtener respuesta alguna.
– Me da gusto que disfrutes de
la comida, pronto estarás más fuerte.
A Jaejoong le pareció que
Yunho podía pecar de optimista, él sabía que no había marcha atrás. Su abuelo
había enfermado más desde que le descubrieron ese problema al corazón. Los
doctores habían dicho que lo mejor era estar con él todo el tiempo posible. Era
por eso que había decidido dejar Japón y disfrutar de la persona que lo cuidó
cuando sus padres murieron en un accidente hace ya más de veinte años.
Sin embargo era duro verlo
apenas moverse.
Porque ya era viejo y la
enfermedad había terminado por consumirlo.
De todas formas daba gracias por
no estar solo, Yunho había sido de un gran apoyo incluso prestándole el dinero
para viajar. La enfermedad era costosa y no era una posibilidad dejar de
estudiar. Él se lo había prometido al anciano cuando todavía podía hablar de
forma fluida.
– Fui a pedir informes a la
universidad, dicen que no tienen problemas en volver aceptarte, parece que les
encanta la idea de recibir jóvenes promesas de Japón.
Entonces Jaejoong movió la
cabeza. Él no podía regresar, no estando Junsu y ese pasado del que había
estado huyendo.
Él no quería que Yunho
supiera, que nadie supiera.
~~~
– Cariño, tengo noticas
importantes.
Yoochun había dejado de tocar
para escuchar a Heechul quien había ingresado de forma abrupta en la sala de piano
donde solía practicar.
– Te he dicho millones de veces que odio que
entren aquí cuando estoy practicando.
– Pensé que mi trabajo era decirte
todo lo que ese tipo hace.
– Si tienes algo realmente
valioso, incluso puedo premiarte. – Yoochun había tomado la cintura de Heechul
y lo había instado a sentarse en sus piernas.
– Parece que el trasero de Kim
Junsu tiene nuevo dueño.
Yoochun había reído un poco
ante el comentario del tipo escandaloso, jugó con su cabello antes de apretarle sus mejillas
algo brusco.
– No es alguna novedad. Junsu
puede tirarse a toda la universidad y eso no me sorprendería.
– Claro que lo sé, el extra de
la noticia es que se trata de un tipo increíblemente ardiente que viene de
Japón. Los vi esta mañana en el jardín trasero. Cariño, si yo lo tuviera me
bastaría y no voltearía a ver a nadie más.
Yoochun había soltado una risa
casi exagerada, enseguida tiró a Heechul de su piernas.
– Era de esperarse que Junsu
salga con alguien, estamos iniciando el año, así que supongo que es el primero
de muchos más.
– Nunca voy a entender por qué
tu obsesión con él y por qué él se da el lujo de rechazarte ¿Nunca me vas a
contar qué pasó entre ustedes?
Yoochun había cerrado sus ojos
molesto y de forma brusca apartó a ese Heechul para voltearse con más libertad y mirarlo
desafiante.
– Te he dicho millones de
veces que no te metas en mis asuntos. Confórmate con saber que Junsu muy pronto
será mío y cuando eso pase lo tiraré olvidándome de él como la basura que es.
– Pero…
– Ahora solo busca la manera
que concurse. Necesito ganar ese premio y viajar con él. Después de eso, todo
con respecto a Junsu se acabará.
~~~
Lo tenía recostado sobre su
pecho, no había mejor forma que pasar el tiempo que viendo películas en casa
con Minho a su lado. Las palomitas ya se las habían terminado en la primera
media hora y después de eso solo habían optado por comentar sobre la buena
historia y los excelentes actores. Sin duda ambos disfrutaban de cosas simples
como esas.
Después de eso cenaron juntos
y caminaron un poco tomados de la mano. Changmin debía acompañar a Minho a
casa.
– No creas que olvidé lo que
te dije hace unos días.
– ¿Ah?
– Sobre ganar un concurso.
Mañana empecemos con los ensayos.
Changmin ahora lo había tomado
de su cintura, hacía algo de viento y lo necesitaba un poco más cerca.
– Es mejor que lo olvides, no
logramos más que humillarnos al competir contra Park.
– ¡Hey! ¿No confías en mi
talento para la guitarra? Yo pienso que eres el mejor cantante del planeta.
Amor, si ensayamos Juntos podemos ganar y de paso podría aguarle la fiesta al
odioso de Park Yoochun.
Changmin había sonreído ante
la entusiasmo mostrado por el menor; sin embargo, solo pudo mover su cabeza y
detenerse para decirle.
– Si tanto deseas participar
podemos hacerlo, pero deberías saber que el padre de Yoochun no dejará que su
primogénito pierda algo, así no sea justo. De todas formas, si quieres
intentarlo lo haremos.
Minho le había sonreído feliz,
si alguien debía tener la mente positiva sería él.
~~~
El abuelo por fin se había
dormido y Yunho había caído rendido al sofá. Levantar las cajas de la mudanza
le había tomado toda la tarde y parte de la noche; sin embargo, quería ayudar
de alguna forma; ya que, después de almorzar el abuelo de Jaejoong había
presentado algunas complicaciones y eso había tenido preocupado a su nieto
quien no se había despegado del anciano hasta que el médico que los visitó le
diga que todo ya estaba mejor.
– Siento que hayas tenido
tanto trabajo por mi culpa.
Yunho observó que Jaejoong
llegaba con poco de café para ambos
– Lo hago con gusto, además no
ha sido mucho
– Igual gracias, si no fuera
por ti…
Los ojos de Jaejoong estaban
rojos, se notaba a simple vista que había llorado. Eso ya era una costumbre
cuando hablaba con el doctor, siempre eran malas noticias. Yunho con la poca
fuerza que le quedaba se acercó, tomó los dos vasos, los colocó en la mesa más
cercana y acarició unos mechones que tenía en la frente.
– Debes ser fuerte.
Él no quería que lo viera
llorar, sin embargo, era débil cuando lo tocaban como él lo hacía, por eso que
casi se abalanzó para apoyar su rostro en su pecho. Jaejoong estaba con un
dolor inmenso en el alma.
– Ya sé, pero me duele mucho
verlo así.
Yunho cerró el abrazo en uno
que pudiera tranquilizarlo, no había algo peor que un Jaejoong frágil, de pie
frente a él llorando de esa manera.
– Es lo único que tengo.
Yunho lo apartó un poco para
mirarlo a los ojos tomando su rostro.
– Vamos a cuidarlo más. Él ha
sido muy fuerte hasta el momento. Cuentas con todo mi apoyo.
– Además es tan costoso todo
que creo que me volveré loco.
– Podemos encontrar un empleo
de medio tiempo, yo puedo ayudar, ya sabes que hemos prometido no dejar de
estudiar, así que si ambos trabajamos medio tiempo y unimos todo ese dinero
podremos mantenerlo bien. No tienes que afligirte.
Jaejoong sintió más ganas de
llorar, Yunho era grandioso.
– Gra…Gracias…
Y Jaejoong no pudo evitar
volverlo abrazar porque estar entre esos brazos daba algo de paz. Algo que necesitaba desesperadamente desde
hace muchos años.
~~~
– Tienes que ver esto.
Key estaba con una sonrisa
radiante, había llegado algo agitado hasta donde yo estaba y me había extendido
un afiche ya maltratado seguramente por él mismo mientras corría. Lo miré
extrañó y leí lo que decía.
“DREAM CONCERT”
Demuestra tu gran
talento y viaja a Jeju.
– No es algo que me interese.
Habría arrugado el papel sino
fuera por Key y su habilidad para quitarme las cosas antes que las destruya. Después
de mirarlo con cierto deprecio arreglé un poco mi cabello, esa mañana había
casi volado de la cama y no podía permitir que Yunho me viera así. Su supone
que debía seducirlo.
– No lo entiendo, tú eres el
mejor cantante de por aquí.
– Claro que no.
– Claro que sí. Las veces que
lo has intentado ha sido maravilloso y además yo sé que lo podrías hacerlo mucho
mejor, te he escuchado cuando vamos a los karaokes y cantas ebrio. Pensándolo
bien, creo que aún lo haces mejor.
– ¡He dicho que no!
–Junsu, no tiene sentido que
estés estudiando música si no quieres cantar. De todas formas, incluso puedas
hasta tocar aquella pieza sensacional de piano que te sabes tan bien.
– Tú no tienes que saber el
porqué lo hago, déjame en paz Key, no estoy de humor. Mi reloj no me despertó y
he venido horrible.
Observé cómo rodó los ojos. Key
me conocía y sabía que estaba exagerando, así que sin más, caminé hacia
adelante pidiéndole gestualmente al más joven que me acompañara. Key, por su
parte, con mucha lástima arrojó el afiche al suelo y me siguió.
A decir verdad había sido una
noche complicada tras la conversación con Jaejoong. Se había querido hacer el
héroe, pero ahora estaba en grandes problemas, de verdad necesitaba conseguir
un empleo o algo que les dé dinero, la situación estaba complicada, ambos con
el sueldo de un viejo anciano enfermo no era suficiente para solventar todos
los gastos. Además tenían que regresar a la universidad.
Yunho había comprado el
periódico esa mañana, viajando en el metro hacia la universidad había tenido tiempo
para dar un vistazo, pero nada le había convencido. Ciertamente, él no era que tuviera habilidades
para ser vendedor en una tienda de chicas o hacer de nana de un bebé recién
nacido.
“¿Por qué no hay algo como gana dinero
cantando?”
Yunho se había lamentado
mientras caminaba por los pasillos de la universidad.
Entonces una voz extraña le
había respondido.
– La hay.
Yunho trató de buscar a esa
persona. Miró tras los casilleros de la primera planta y lo encontró. Le había
parecido alguien extraño, delgado, con
el cabello naranja y con un atuendo bastante revelador. No podía dejar de
mencionar por supuesto esa mirada provocadora con la que se acercó. A decir
verdad, suponía que era alguien de la facultad de diseño por su solo aspecto
alocado.
– Disculpa
– Mi nombre es Heechul.
La mirada de Heechul era
incluso más extraña que él mismo. Yunho asintió con la cabeza y le mostró una
sonrisa fingida.
– Soy Yunho, es un placer.
– Perdón por entrometerme así,
pero escuché tu pedido y solo tengo una sugerencia ¿Has oído del dream concert?
Yunho arrugó un poco el
entrecejo, nunca había escuchado algo así.
– No, lo siento ¿Hay algún
problema?
– Para nada, lo que ocurre es
que el dream concert puede ser lo que estás buscando – sonrió – solo debes
inscribirte, subir al escenario y cantar o tocar maravillosamente y ganarás un
viaje a Jeju que por supuesto puedes vender y ganar mucho dinero.
Yunho había mirado atentamente
al hombre que le explicaba todo muy emocionado. Incluso se convenció más de lo
dicho por el chico cuando le extendió el afiche y leyó la misma información.
– Esto…Suena genial…
Heechul había sonreído por dos
razones.
Tener a ese tipo sexy enfrente
y poder convencerlo para que se inscriba al dichoso concierto. Ahora solo
quedaba hacer que Junsu se enterara que Yunho estaba dentro para que el tonto
se inscribiera también.
Heechul era astuto y sabía
cuáles podrían ser los siguientes pasos del idiota de Kim Junsu para conquistar
al chico guapo.
Así que el plan había sido
convencer a Yunho de entrar al concurso para que Junsu también lo haga, de esa
forma, el señor Park haría que Yoochun y Junsu ganen y se vayan a juntos a Jeju.
Heechul sabía Yoochun estaría
contento porque seguramente se lo terminaría tirando y por fin acabaría toda
esa extraña obsesión.
Además Junsu le caía tan mal
que estaba hacer cualquier cosa para molestarlo.
Incluso arruinarle el plan con
el fabuloso de Jung Yunho que mientras más lo veía, más le gustaba.
~~~~
– Vamos a tener una cena
familiar, así que prepárate.
Yoochun había cerrado los ojos
disgustado, no sabía el porqué de esas
cenas hipócritas cuando notablemente todos se llevaban tan mal. Sus primos
hablaban de él a sus espaldas y sus tías ni qué decir. Yoochun detestaba a su
familia y su familia lo detestaba a él. Era recíproco el asunto; sin embargo,
su padre siempre había insistido y eso lo hacía enojar demasiado.
Cuando estuvo por indicar que
no asistiría su padre intervino.
– Viene YooHwan, así que no
puedes faltar.
A Yoochun casi se le había
cortado la respiración. No había podido pronunciar nada coherente, había sido
mucho tiempo desde que su hermano no regresaba a casa.
– ¿Viene de visita?
– No, he decidido que YooHwan estudiará
acá, lo necesito cerca ya que tú nunca quisiste estudiar algo productivo para
ayudarme en la empresa. La presencia de tu hermano me da tranquilidad porque por
lo menos sé que tengo un hijo al que puedo confiarle mi fortuna.
Yoochun había asentido sin
poder contradecir en algo a su padre. Sin más que hacer se dirigió la puerta y
salió.
Estando en su habitación Yoochun
quería volverse loco de pensar que él regresaría
Porque se supone que YooHwan
le había prometido que se quedaría en América y no regresaría a complicarle más
la existencia. Yoochun se tiró a la cama y se cubrió el rostro con una almohada
sin saber qué hacer y cómo reaccionar ante un hermano que hace unos años le
había hecho tanto daño.
Había una mesa enorme
elegantemente adornada y repleta de personas con las que Yoochun casi no había
intercambiado ni el saludo. Yoochun estaba cansado de escuchar a su padre
hablar de lo genial que era su hermano para los negocios y que sería un gran
apoyo para él de ahora en adelante.
Yoochun solo quería acostarse
antes de verlo llegar; sin embargo cuando estaba inventándose un dolor de cabeza
como excusa para retirarse de ahí se escucharon la señal de los empleados que un auto se había
detenido. Fue entonces cuando las tías hipócritas de Yoochun se pusieron de pie
y corrieron a la entrada para recibir al joven.
Yoochun solo había
intentado respirar un poco en su asiento.
El más joven había tenido una sonrisa fingida todo el
tiempo, sabía que no debía estar ahí, pero su padre podía ser muy insistente
con lo de regresar. Yoohwan estaba bien allá, lejos de Yoochun y de la culpa.
Por eso cuando entró a casa y su padre lo recibió lo abrazó
afectuoso, él solo atinó a responderle contento. Su madre ya no estaba y
hacerlo feliz estaba bien.
– Hijo, por fin estás aquí.
Su padre le había hablado
cerca, él había atinado a responderle el saludo.
– Es bueno verte, papá.
– Eres todo un hombre ya,
pasa, pasemos al comedor ¿Dónde está Yoochun? ¿Por qué no sale a saludar a su
hermano?
Entonces el menor se tensó
porque sabía que no merecía siquiera que Yoochun esté en el comedor esperándolo
porque si hubiera sido él hace rato se hubiera largado dejando todo.
Porque lo de hace unos años
había sido demasiado doloroso y poco tolerable por alguien.
Pero Yoochun era distinto.
Él se había quedado a
enfrentarlo.
Así que cuando ingresó y lo
vio sentado tomando algo de vino casi quiso llorar porque sentía el desprecio
de Yoochun, ese que tanto había cuidado de él cuando eran niños.
– Yoochun…
El mayor había levantado el
rostro mostrando aparentemente una tranquilidad impresionante. Yoochun había
aprendido a fingir bien delante de todos. Yoochun podía morirse por dentro y
nadie se daría cuenta.
–´Es bueno verte.
Yoohwan había dirigido su
mirada al suelo porque era su hermano y sabía que estaba guardando las
apariencias; sin embargo él no podía actuar como si nada pasara. A él se le
daba más lo de tomar un avión y viajar al extranjero, así como lo había hecho
hace unos años.
Porque pareciera que al final
todos habían huido
menos él
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