CAP. 4: EL ÚNICO TONTO FUI YO.
Jaejoong podía jurar que las bibliotecas de
Japón podían ser un tesoro. Es por eso que desde que había pisado ese país no
había podido evitar visitar cada fin de semana
esa que estaba justo en medio de la gran ciudad.
De igual forma, no pensemos en Jaejoong como
algún estudiante de Ciencias o Letras, Jaejoong amaba la música desde siempre,
solo que tenía esta afición por la lectura.
¿Por qué?
Porque Jaejoong no solo amaba cantar o la
música en sí. Él estaba interesado en componer, en escribir canciones. Y para
eso necesitaba leer, él quería que sus canciones tengan un toque más artístico,
por eso necesitaba aprender de los mejores.
Ese había sido un viernes por la tarde,
Jaejoong había dejado su facultad para devolver unos libros y llevarse un par
más; sin embargo, notó que algo pasaba con la cola que no avanzaba. Era como si
un visitante extraño estuviera haciendo un tipo de problema.
– ¿No
puede recordarlo? ¿De verdad? Es un cuento muy conocido.
– Joven, ya le he dicho que la encargada
está en su hora de almuerzo, yo no sé de libros. Solo estoy cubriendo su puesto
por una hora.
– Pero es un libro tan popular y lo necesito
con urgencia, déjeme revisar a mí.
– Siguiente
El hombre gordo encargado de la distribución
de libros solo había atinado a mover la cabeza en señal de negativa. Jaejoong
entendió que ya la cola podía avanzar…
– Haga memoria Señor, es una historia de
amor en donde un ave da su vida o algo así.
La negativa del hombre se evidenció cuando
atendió al escolar que seguía en la fila que venía a devolver unos libros que
seguramente había necesitado para un trabajo de su colegio. En ese instante, el
joven había agachado la cabeza en señal de rendición, ese viejo seguramente no le
diría nada. Él estuvo por caminar hacia la salida cuando escuchó una voz.
– El
Ruiseñor y la rosa.
El chico había volteado al reconocer el
título del cuento.
– ¡Es ese!
Jaejoong había sonreído mientras cargaba ese
grupo de libros que planeaba devolver.
En ese instante, Yunho pensó que jamás vería
una sonrisa más hermosa.
–Es de Oscar Wilde, tienes razón, es un
clásico. Por favor Señor Jun, sería amable si buscara un ejemplar de esos.
Yunho se sintió avergonzado cuando caminó
hacia la recepción y miró al viejo asentir y adentrarse a la biblioteca.
– Atenderé primero al escolar, chico tendrás
que esperar un poco.
– Por supuesto, gracias señor Jun.
Yunho en esta oportunidad se dirigió a
Jaejoong.
– Muchas gracias, es un alivio que
estuvieras aquí.
La sonrisa en Jaejoong volvió a aparecer,
Yunho se sintió feliz de verla de cerca.
– No fue nada.
Jaejoong dio una última ojeada a los libros
por si dejaba algún separador cuando escuchó nuevamente al joven hablarle.
– ¿Eres coreano?
Jaejoong dirigió su mirada hacia al extraño
esta vez, haciéndole caso más a los detalles. Alto, atlético, cabello oscuro,
piel morena, ojos rasgados, ropa oscura, con una guitarra en la espalda ¿Un
músico?
– Sí, acabo de llegar, supongo que mi acento
es bastante delator.
– ¿En serio? Bienvenido ¿Mi acento me
delata? Yo también soy coreano.
– Para nada, hablas muy bien el japonés.
Y esa sonrisa apreció por tercera vez.
Pero esta vez Yunho no le prestó tanta
atención porque había notado algo más. Ese chico era bonito, muy bonito, quizás
hasta hermoso… por donde le viera.
Y quiso ocultar su rostro porque seguramente
estaría rojo.
Porque eso pasaba cuando le gustaba alguien.
¿Qué
haces que no vienes?
Le tuve que enviar un mensaje a Yunho, odiaba molestarlo
cuando estaba en la universidad, pero sé que desde que llegamos se está saltando
muchas comidas por descuidado.
Trabajo
en la canción, ya llego.
Prepara
algo delicioso para mí.
Cuando leí el mensaje solté una pequeña risa.
No
soy tu cocinero personal, Yunho,
Además
¿Cómo es que trabajas sin mí?
Recibí el mensaje al instante.
Lo
estoy haciendo bien solo, pero si tanto quieres ver,
puedo
mostrarte algo de la letra si cocinas para mí.
Mis dedos se movieron de forma automática.
¿Ya
estás escribiendo la letra?
¿De
qué trata? Tengo tanta curiosidad que podría cocinar para ti.
Yunho podía ser muy rápido al
escribir. Cuando leí su respuesta algo en mí me hizo detener la conversación.
Del
día en que te conocí.
Guardé mi teléfono con la esperanza de que Yunho
entendiera que no quería recibir más mensajes.
Después de eso, mi cuerpo cayó
rendido en el sofá. Cada día resultaba
más agotador que el anterior, observé a mi abuelo que descansaba en la cama que
habíamos instalado en la habitación más cercana. En ese instante supe que la
vida sí que podía traer varias sorpresas. Yo no tenía planeado regresar a Seúl.
Yo había tratado, en la medida de lo posible de hacer mi vida en Japón, un país
que me ofreció diversas oportunidades de formarme como músico y también de
escapar de todo lo que había pasado aquí.
Sin embargo, sucedió lo de mi
tío y todo tuvo que cambiar sin que realmente yo lo quisiera. De igual forma,
debo de aceptar que el punto positivo de todo fue Yunho: la mejor persona que he podido
conocer.
Y justamente era por eso que
yo no quería relacionarme con él. No quería hacerle daño, yo sabía de sus
sentimientos hacia mí, pero aún no estaba listo, aunque a veces sintiera que
sí, yo, muy en el fondo, sabía que Yunho merecía a alguien mucho mejor que yo,
aunque él siempre me decía lo contrario.
Debo mencionar que Yunho no
sabe nada de mi pasado ni quiero que lo sepa. Yo…siento ¿vergüenza?
No es que antes haya tenido
una vida tan mala, solo que un error me marcó tanto que llegó a cobrarme con
muchas cosas que hoy en día me arrepiento de haber perdido. Sé que merezco
esto, pero honestamente ruego porque Yunho nunca se entere de nada.
Me es imposible negar que me
siento intranquilo porque sé que desde mañana acompañaré a Yunho a la
universidad de Seúl para retomar mis estudios, esa donde está Yoochun y Junsu.
Junsu…
A veces siento que lo extraño
demasiado.
Perder a Junsu fue sin duda lo
que más me dolió al irme de aquí. De todas formas, yo, deseo con todo mi
corazón que él haya estado teniendo una vida mejor que la mía, nadie merece eso
más que él.
~~~
– ¿Yoohwan ha regresado? ¿Pero
qué diablos?
– Cállate idiota, no tienes
que publicarlo.
– ¿Cómo lo supiste?
– Yoochun se atrevió a
buscarme ayer. Estaba borracho y me soltó eso, supongo que no puede superar que
su hermanito esté de regreso.
– Cualquiera en su lugar…
– No te estoy contando esto
con el fin que opines, solo espero que estés preparado por si pasa algo.
– ¿Qué? ¿Se supone entonces
que no harás nada?
– Claro que no, el lío que
hubo entre ellos no me interesa. Mira, ahora estoy concentrado en Yunho…
Junsu estaba a punto de
culminar hasta que un montón de pelos rojos se atravesaron entre ellos interrumpiendo
la conversación; Junsu rodó sus ojos, detestaba a ese bueno para nada de
Heechul que no era más que un lazarillo de Park Yoochun y siempre venía solo
para molestar.
– Hola chicos.
– ¿Qué quieres Heechul? Ver tu
cara tan temprano es un fastidio.
– Pienso lo mismo de la tuya.
Cariño, yo solo vine para reírme en tu cara ¿Qué se siente ser rechazado?
– ¿De qué diablos estás
hablando? –sonrió- yo nunca he sido rechazado.
– Ese chico sexy, al que
notablemente le traes ganas te ha botado ¿No me digas que no lo sabías?
– ¿te refieres a Yunho?
El rostro de Junsu reflejaba
sorpresa ¿Cómo que Yunho lo había botado? ¿En qué momento ese idiota se había
enterado de su interés por el moreno? Junsu ciertamente tenía muchas dudas.
– Resulta que acaba de
inscribirse para el concurso de canto y música con otro tipo. Hoy hablé con él
y me dijo que es alguien que sería su novio pronto. Vamos Junsu, acepta que
perdiste.
– ¿Qué diablos?
– Era eso Kim, fue un placer
arruinarte la mañana. Nos vemos.
Heechul se fue tan pronto como
vino; Junsu puso blancos sus nudillos y Key atinó a dar una conclusión bastante
acertada.
– Eso quiere decir que
Jaejoong regresará. Junsu, Yunho y Jaejoong van a concursar juntos.
El rostro de Junsu se tornó
lleno de ira, tomó una bocanada de aire y luego explotó dirigiéndose al menor
con una mirada bastante intimidante.
– Kim Jaejoong es un idiota si
cree que va a regresar y todo estará bien. Eso sobre mi cadáver. Yunho y yo
cantaremos y ganaremos ese estúpido concurso.
~~~
– Yo quería decir gracias
nuevamente.
Yoochun colocó su almuerzo y
se sentó frente a la joven pareja, que atónita no pudo articular una respuesta
en concreto. Park, para eso, tuvo que seguir con su monólogo.
– Ya han visto mi lado
patético y no se han burlado, pudo deducir que no son malas personas.
En ese instante Changmin
colocó un brazo sobre el hombro de Minho.
– Claro que no somos esa clase
de personas. Aunque nuestra ayuda deberías debérsela solo a él. Por mí, después
de haber besado a mi novio, te hubieras quedado a merced de cualquiera.
Yoochun sonrió y extendió en
un par de sodas que había traído consigo.
– De igual forma ya traje dos
de estas.
– Gracias.
– Toda esta amabilidad debe
tener un fin…Vamos que el que no es esa clase de persona eres tú.
Yoochun los miró fijamente y
asintió.
– Quería preguntarles algo.
Yo…Exactamente de qué hablé ayer.
Changmin sonrió, había
descubierto las verdaderas intenciones de Yoochun
– ¿Quieres asegurarte de no
haber dicho algún secreto oscuro? ¿Cierto?
Yoochun aclaró su garganta y
trató de desviar la inferencia de Changmin.
– No es tanto así, solo quiero
saber hasta qué punto llegó mi ridículo.
– Park, puedes respirar
tranquilo, si hubiéramos tenido la bomba de tu vida no la hubiéramos regado
antes de negociar unos millones antes contigo.
Yoochun optó por mover su
cabeza y decir
– El de los millones es mi
padre, yo solo tengo su “honorable” apellido.
Yoochun habló con notable
sarcasmo; Minho y Changmin asintieron para después tomar un poco de la soda que
minutos antes el mayor les había regalado.
– Debo irme.
– Nos vemos luego.
Minho atinó a decir adiós con
su mano para ver al pelinegro salir del patio de comidas.
– Él tampoco es una mala
persona, me pregunto ¿Qué hace que sea tan detestable ante la mayoría de
personas?
~~~
– ¡Qué sea la última vez que el idiota de Heechul me
habla así!
Junsu había usado toda su fuerza para tirar sus libros
frente la carpeta donde Yoochun estaba terminando una investigación sobre la
música clásica y su repercusión en la actualidad.
– ¿Qué diablos?
– Heechul, ese gran idiota vino hoy a burlarse de mí.
Yoochun tiró los libros que habían caído frente a él y
tomó bruscamente el cuello de Junsu.
– No es mi problema que te hayan botado.
Junsu tomó las manos de Yoochun en un intento de
librarse, pero le fue imposible, así que no tuvo más remedio que responderle
desde su posición incómoda.
– Si crees que no me he dado cuenta que ese idiota solo
sigue tus órdenes estás equivocado. Aléjate
de mí Yoochun, no quiero que te metas en mis asuntos.
– Si tanto te molesta mi presencia, ya sabes lo que
tienes que hacer para que todo esto termine.
Junsu se llenó de furia y con un gran impulso pudo
liberarse de Yoochun.
– Deja de mendigar amor y suéltame, luces más patético
que ayer.
Yoochun en ese instante lo estrelló contra la pared más
cercana; tomó su rostro y dirigió su boca a la suya; Junsu cerró los ojos
asqueado y trató nuevamente de liberarse
de Yoochun.
Sin embargo, el beso llegó.
Tosco, brusco
Y también necesitado.
Yoochun había cerrado los ojos y había tomado la nuca de
Junsu imposibilitándolo de movimiento alguno.
Sus bocas se conocían a la perfección, así que, la lengua
de Yoochun se abrió paso en la boca del rubio. Tomar por la fuerza a Junsu ya
no fue necesario porque era este el que ahora enmarcó el rostro de Yoochun
atrayendo más su boca.
Yoochun besaba tan bien…
Junsu siempre lo había pensado. Desde esos días en que
ambos eran distintos
Desde esos días en que eran solo unos adolescentes.
Porque ellos no siempre habían sido así.
Estaban los días en que Junsu cocinaba para Yoochun y otros
en los que Park solo componía canciones para Junsu.
Estaban los días en que Jaejoong era como un hermano para
Junsu y Yoohwan era el cómplice de
Yoochun en sus salidas nocturnas.
Yoochun sintió los labios de Junsu e intentó no llorar
porque cada que lo tenía así de cerca, su memoria recordaba esos tiempos en que
realmente era feliz.
Y lo atrajo más a él
Porque sabía que lo de ellos quedaría ahí, en un beso más
Porque a pesar de todo lo que creía creer, el único
idiota había sido él
Por enamorarse de verdad.
~~~~
Me llenaba de nostalgia estar ahí nuevamente, era como si
incluso mis pulmones se sintieran contentos por respirar el aire de la
universidad de Seúl. Honestamente no podía decir que había grandes cambios,
pero yo lo prefería así, porque a pesar de la inmensidad del lugar, yo lo sentía
acogedor.
– Tuviste razón al decir que este lugar es verdaderamente
genial.
Sonreí y acomodé mi cabello que se movía al son del
viento que se hacía cada vez más
presente. Supe entonces que el cambio de estación ya era una realidad.
– Gracias por obligarme a regresar.
Observé el perfil hermoso de Yunho y me sentí feliz de estar a su lado. Yunho volteó hacia mí y
acarició mi cabello sonriendo.
– ¿Ocurre algo?
– Yunho…
Entonces él tomó mi mano y la introdujo en su abrigo
oscuro.
– Ya sé, te estás enamorado de mí. Oh, ya sabía que eso pasaría…
– ¿Eh..h? cla…claro que no… tonto.
Mi voz salió temblorosa y atiné a golpearlo con mi cadera
para alejarlo, él en cambio río y esta vez me abrazó rodeando su mano en mi
hombro. Antes de responderme, entre risas, sentí un pequeño beso en mi cabello.
– Ya sé que no, pero date prisa que creo que me volveré
loco.
Ohhhh My Goooodddd Sunnn!! muchas gracias, necesitaba actualizacion de esto. Quiero saber más que sucede con los chicos y no dudes de seguir escribiendo. Avisame nuevamente cuando actualices!! fighting! amoo al yoosu
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